domingo, 23 de octubre de 2011

Microrelato

Llevaba tiempo planeándolo.
Aquella mañana me decidí y fui.
Al cruzar la puerta mi estómago dio un vuelco, los nervios me concomían el cuerpo, pero no pensaba retroceder.
Allí estaba esperándome,me hizo pasar a la habitación contigua y así lo hice, me quedé apoyada en la camilla a la espera.
Entró, cerró la puerta tras de sí y me mandó que me subiera a la camilla, lo hice y se aproximó a mí, estábamos tan cerca que notaba su perfume, el corazón me empezó a latir más fuerte cada vez,solo podía apreciar su cuerpo,estaba bloqueada.
Me tumbé sumisa en la camilla, me limité a cerrar los ojos y de pronto lo sentí,sentí ese dolor ya probado. Cuando terminó me pidió que me levantase,así lo hice, me puse de pie y me dirigí hacia el espejo para ver mi labio recién perforado.

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